


Originario de Asia, el Acer ginnala es una especie muy apreciada en bonsái por su crecimiento equilibrado, hojas trilobuladas de pequeño tamaño y su llamativa coloración otoñal, que varía entre tonos rojos, naranjas y dorados. Su silueta natural y ramificación fina aportan carácter y elegancia.
Luz solar: Prefiere pleno sol o semisombra. Una buena exposición favorece una intensa coloración otoñal.
Riego: Requiere riegos regulares, manteniendo el sustrato ligeramente húmedo. Evite la sequía prolongada.
Humedad: Se adapta bien a distintos niveles de humedad. Las pulverizaciones son opcionales.
Poda: Pode en primavera y verano para mantener la forma y fomentar la ramificación fina. Tolera bien podas regulares.
Fertilización: Aplique fertilizante equilibrado durante el crecimiento activo. Reduzca en otoño.
Trasplante: Cada 2–3 años, en primavera, utilizando un sustrato bien drenado.
Floración y Fructificación: Produce flores discretas en primavera, seguidas de pequeñas sâmaras ornamentales. El principal interés ornamental reside en el follaje y la transformación estacional de los colores.
Ficha técnica