


Originarias de Asia, Europa y América del Norte según la especie, las Morus spp. (moreras) son árboles caducifolios muy valorados en bonsái por su vigor, resistencia y carácter marcado. Las hojas pueden ser medianas a grandes, con textura fuerte y forma irregular, aportando una presencia natural y potente. Con el tiempo, desarrollan troncos interesantes, y su crecimiento vigoroso permite una buena formación estructural, siendo especialmente adecuadas para estilos informales y de aspecto maduro.
Luz: Prefiere pleno sol o semisombra. Una buena exposición solar favorece un crecimiento sano y entrenudos más cortos.
Riego: Necesita riegos regulares, manteniendo el sustrato ligeramente húmedo. Tolera mejor breves periodos de sequedad que el encharcamiento prolongado.
Humedad: Se adapta bien a ambientes normales. Las pulverizaciones son opcionales y útiles solo en periodos muy secos.
Poda: Puede podarse en primavera y verano para controlar el vigor y fomentar la ramificación. Responde muy bien a podas fuertes y brota fácilmente desde madera vieja.
Fertilización: Aplicar fertilizante equilibrado durante todo el periodo de crecimiento activo. Admite abonados más generosos debido a su vigor.
Trasplante: Cada 2–3 años, en primavera, utilizando un sustrato bien drenado.
Floración y Fructificación: Produce flores pequeñas y poco vistosas en primavera, seguidas de frutos comestibles en algunas especies. En bonsái, el principal interés ornamental reside en el tronco, la ramificación y el carácter general del árbol.
Ficha técnica