


Originaria de Asia, la Callicarpa japonica es una especie muy apreciada en bonsái por su marcado interés estacional, destacando especialmente por su fructificación ornamental en otoño. Su ramificación elegante y follaje caduco aportan equilibrio visual durante todo el año.
Maceta: Seizan (Japón)
Luz solar: Prefiere pleno sol o semisombra. Una buena exposición favorece la fructificación y el vigor general.
Riego: Riegos regulares durante el crecimiento activo, manteniendo el sustrato ligeramente húmedo. Reducir en invierno.
Humedad: Se adapta bien a niveles normales de humedad, beneficiándose de buena ventilación.
Poda: La poda estructural debe realizarse a finales del invierno. La poda de mantenimiento durante la temporada de crecimiento ayuda a controlar el vigor.
Fertilización: Fertilizar desde primavera hasta verano. Reducir a finales del verano y suspender en invierno.
Transplante: Cada 2–3 años, a finales del invierno o comienzos de la primavera, antes de la brotación.
Floración y Fructificación: Presenta floración discreta en verano, seguida de bayas de color violeta intenso en otoño, que constituyen su principal atractivo ornamental.
Ficha técnica