


Originaria de Asia, la Sekka Hinoki es una variedad muy apreciada en bonsái por su follaje escamoso compacto, crecimiento lento y fuerte carácter estructural. La disposición irregular de las ramas y la textura del follaje aportan un aspecto envejecido y muy expresivo.
Luz solar: Prefiere pleno sol o semisombra luminosa. Una exposición equilibrada ayuda a mantener la densidad y el color del follaje.
Riego: Riegos regulares, manteniendo el sustrato ligeramente húmedo. Evitar tanto la sequía prolongada como el encharcamiento.
Humedad: Aprecia ambientes con humedad moderada y buena ventilación.
Poda: La poda de mantenimiento debe realizarse con cuidado, evitando cortes en madera vieja. El pinzado ayuda a mantener la forma y la densidad.
Fertilización: Fertilizar desde primavera hasta otoño con abono equilibrado. Reducir en invierno.
Transplante: Cada 3–4 años, en primavera, utilizando un sustrato bien drenado.
Floración e Fructificación: Produce pequeños conos de escaso interés ornamental. El principal valor reside en la estructura y el follaje.
Ficha técnica