


Originarias de Europa, Asia y América del Norte, las especies del género Crataegus son muy apreciadas en bonsái por su aspecto natural y carácter rústico. La ramificación fina, el tronco con textura progresiva y una marcada expresión estacional las hacen especialmente expresivas. La floración primaveral y la fructificación otoñal aportan un alto valor ornamental.
Luz: Prefiere pleno sol o semisombra. Una buena exposición favorece una floración abundante y una fructificación regular.
Riego: Necesita riegos regulares, manteniendo el sustrato uniformemente húmedo. Tolera breves periodos de sequedad, pero no prolongados.
Humedad: Se adapta bien a ambientes normales, siendo una especie resistente y poco exigente.
Poda: Puede podarse en primavera y verano para controlar el crecimiento y fomentar la ramificación fina. Tolera bien las podas estructurales.
Fertilización: Aplicar fertilizante equilibrado durante el periodo de crecimiento activo. Reducir tras la floración para favorecer el desarrollo de los frutos.
Trasplante: Cada 2–3 años en primavera, utilizando un sustrato bien drenado.
Floración y Fructificación: Produce flores blancas o rosadas en primavera, seguidas de frutos decorativos en otoño. El interés ornamental reside en la combinación de flor, fruto, follaje y estructura.
Ficha técnica