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Originaria de Asia, la Azalea satsuki es muy apreciada en bonsái por su porte compacto, ramificación fina y floración abundante y prolongada. Sus hojas pequeñas de color verde oscuro forman una base densa y elegante, mientras que las flores vistosas, a menudo con variaciones de color y patrones, aportan un alto valor ornamental en primavera y principios del verano.
Luz solar: Prefiere semisombra luminosa. El sol directo intenso puede quemar hojas y flores.
Riego: Requiere riegos regulares y abundantes, manteniendo el sustrato constantemente húmedo. No tolera sequía prolongada.
Humedad: Aprecia ambientes húmedos. Se recomiendan pulverizaciones, especialmente en periodos secos o calurosos.
Poda: Pode después de la floración para mantener la forma y estimular nuevo crecimiento. Evite podas tardías, ya que pueden afectar la floración siguiente.
Fertilización: Aplique fertilizante específico para plantas acidófilas después de la floración y durante el crecimiento activo. Reduzca en otoño.
Trasplante: Cada 2–3 años, después de la floración, utilizando un sustrato ácido y bien drenado.
Floración: Produce flores grandes y vistosas en tonos rosados, rojos, blancos o combinados, generalmente desde la primavera hasta principios del verano, siendo este su principal interés ornamental.
Ficha técnica